martes, 8 de octubre de 2019

A través del cristal

octubre 08, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Alcanzo a verlo corazón.

Los colores que envuelven tu mundo, aquellos que tu escogiste para pintarlo y aquellos que llegaron a ti sin pedirlo. 

Puedo oírlo, corazón.

El ritmo, el tono, la armonía, la métrica de la melodía, de la música que envuelve tu universo. El timbre de las voces que te alegran, te hacen bailar o te deprimen o te entristecen.

Conozco la galaxia en la que vives, las estrellas con las que te rodeas, los planetas que habitas, los soles que se extinguieron en tu largo camino hacia mí.

Comprendo tu sistema solar, en el que eres mi luna y yo tu sol.

Y lo entiendo, y lo sé, y lo conozco por que tu me hablas de todo ello.

Por que de algún modo tu amor y tu confianza se han depositado en mi humilde ser y los guardo como un tesoro y cada día trato de evitar el decepcionarte, evitar creer que te equivocaste conmigo, con todas las oportunidades que nos has dado.

Puedo saberlo a través de tus voz y tus letras.

Tu voz que espero cada mañana, cada medio día, cada tarde y a veces... muy a veces, cuando se alinean todos lo universos paralelos, también en las noches.

La luna es nuestra mensajera y el vacío espacio entre las estrellas nuestro camino hacía la imaginación y nuestros pensamientos.

Pero siento que vivo en una burbuja.

Una burbuja que flota a tu alrededor y te acompaña a donde vayas.

Una burbuja de cristal que me permite ver pasar tu vida a través de mis ojos pero que no me permite acercarme lo suficiente para llenarte con el calor de cada latido de mi corazón.

Usualmente no me resulta molesto o incómodo.

La mayor parte de las veces lo he llegado a aceptar como nuestro destino: estar juntos sin poder estarlo.

Y doy gracias a las enormes fuerzas azarosas de esta dimensión el que nos hayamos encontrado y agradezco poder saber de ti pese a cualquier circunstancia.

Pero hay días, como hoy, en los que quisiera pasar a través del cristal.

Tomar tu mano y llevarte firme a enfrentar tus miedos.

Mirar tu rostro, hacia el infinito y oscuro misterio de tus ojos y decirte muy bajito que todo va a estar bien.

Hay noches como esta que quisiera adormecerte acariciando tu cabello mientras te desmayas y me dices que me quieres y te susurro dulcemente que el alivio llegará pronto.

Que el dolor es pasajero y el miedo no es de los cobardes, por que cobardía no es enfrentar la vida con miedo sino dejar de vivirla sometida por él.

Y tu eres mi pequeña guerrera, mi mujercita que no se doblega aun que su cabeza este mas llena de dudas que de certidumbres.

Solo por hoy quisiera salir del cristal.

Aun que sea por hoy desearía poder estar contigo para darte consuelo y alivio en este momento.

Pero no es así, no es posible y ni aun que encuentre mil lamentos en esta noche lluviosa y opaca no se habrá de cumplir mi deseo.

Así que hago lo mejor que puedo, pasar a través del cristal con mis letras y buscar tu alma y tus sueños a partir de ellas para decirte que eres mi eterno corazón, que nunca olvides que mi cariño te protege y que ojalá y mi recuerdo te ofrezca la calma donde mi presencia no te alcanza y el aroma de mis besos se impregne en tu frente cansada, en tu mejilla acanelada y te de la paz que mi voz no puede darte por estar tan lejos.

Por esta noche esta burbuja caerá una vez, mas fracturada con cada línea...

Por esta noche una vez más, buscaré llegar a tu realidad para darte las buenas noches, dulces sueños y que sepas que estoy junto a ti desde aquí para darte consuelo.

Esta noche quiero decirte una vez mas... Nunca olvides que te quiero.

jueves, 3 de octubre de 2019

Dos Palabras

octubre 03, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Lo veo.

Lo siento.

Lo percibo.

Han sido días extraños en los que nos hemos dado cuenta que a pesar de las circunstancias hay algo en nosotros que nos une, que nos atrae, que no nos permite decir adiós.

En cada gesto tuyo se articula un mensaje.

Cuando inclinas la cabeza hacia a un lado y tus pequeños ojos rasgados se encuentran con los míos y los lunares de tus labios se tuercen dibujando una media luna que adorna tu rostros con una enorme sonrisa.

En tu voz al decir "hola".

En tus labios cuando me dicen "besos".

En nuestra constante e incansable búsqueda por encontrarnos el uno por el otro.

En una odisea que no cesa, que se repite gustosamente cada día, tratando de coordinar tiempos, momentos, horas, situaciones.

En todo ello hay un mensaje.

El mismo que yo te envío confusamente entre mi preocupación por ti, por lo que te estresa, por los que quieres y por lo que luchas. 

Aún tratando de contenerme, de no pasarme, de mantenerme en línea por temor a no ser contestado.

Hay dos palabras flotando en el aire.

Son cosas que ya no decimos o que evitamos con frecuencia.

Tu por miedo a decirlo y que todo salga mal de nuevo.

Yo por decirlo y que no me contestes.

La mente es tan rara, que aun que reciba el mensaje de muchas formas es necesario pronunciar las palabras para sentirse satisfecho.

Aun así, corazón, quiero decirte que mis oídos necios lo buscan y mi cerebro desea que la información llegue a él a través de ellos, pero mi corazón si entiende el mensaje.

Mi corazón sabe, igual que el tuyo, que no hay mejor forma de comunicarse que con las acciones, con los hechos, mas que con las palabras.

Te quiero.

Es el murmullo que se lleva el viento entre las ramas de los árboles, entre la brisa de cada mañana, entre las olas del malecón, entre el sol incesante del medio día.

Te quiero.

Es el mensaje que sale desde tu corazón hasta el mío y del mío hasta el tuyo y que llega hasta nosotros de formas distintas.

Te quiero.

Es lo que ya sabes y espero que no lo hayas olvidado aun que mis labios tiemblen por no decirlo, aun que mi corazón se haga chiquito por amordazarme las palabras y tragarme la lengua, aun que el nudo que se me hace en la garganta y que me pesa en el estómago, en las vísceras y que hace mas pesado mi andar, mi ánimo y mis pensamientos hagan que me reuse a decirlo.

Son las dos palabras que tenían que salir de mí esta noche por que si no las expreso de algún modo, siento que un huracán y un incendio me consumen el sentimiento y me matan por dentro.

Te quiero.

Y siempre te querré, mi eterno corazón.


lunes, 30 de septiembre de 2019

Arroz con Leche

septiembre 30, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Esa fue la última vez que te vi.

El brillo en los ojos, la sonrisa en tus labios y sus roces con los míos, la última vez que el dulce tono de tu voz acarició mis oídos con cada palabra.

Es así como te recuerdo.

Con tu blusa bordada y el suave olor de tu cuerpo impregnando tu piel, ese olor que me hace soñar y que de repente se me aparece como un fantasma en mis noches cansadas.

El olor que me persigue y no me suelta, que me impulsa de un salto a salir de mi ensueño y me pierde por un instante en una realidad distinta, ahora apagada.

Es así como te imagino.

Con los lunares de tu rostro recreando una constelación que rodea tu hermosa sonrisa, con esos pómulos resaltados que tanto me gustan besar. 

Con nuestra piel canela juntándose, tu mano entre las mías, tus ojos perdidos en la inmensidad de mi adoración.

Es esa la imagen que aun llevo.

Es curioso imaginar que en el lugar donde todo volvió a empezar se dió nuestro último encuentro.

Llevabas en tu mano un recipiente de plástico delgado y transparente que aún recuerdo.

El corazón me saltaba de emoción, quería probar aquello que preparaste con tanto amor y tu no disimulabas tu desesperación por saber que diría.

Y lo quise guardar para disfrutarlo a solas, sin el mundo, cerrando los ojos para absorber cada grano y cada gota que representaban tu cariño.

Créelo lo así lo hice.

Pero ya no pude decirte cuanto me había gustado, ni explicarte cuanto me había emocionado el probarlo. 

Tu ya no estabas cuando lo dije.

Ya te habías ido, te habías perdido, desvanecido, ocultado.

Ya no te dije con cuanto cariño saboreaba cada bocado, imaginando tus manos moverse en el calor de la cocina, con tus labios simulando una media luna, preguntándote si en verdad me lo darías o si en verdad lo comería.

Ya no te pude dar las gracias.

Era tu amor en un mediano vaso de plástico transparente.

Te extraño.

Extraño no saber que me dirías o como reaccionarías.

Sufro tratando de imaginar tus reacciones, de incredulidad tal vez, de asombro, de complacencia o simplemente sabiendo que no sería capaz de decir algo malo de él.

La verdad es que me gustó y al igual que el olor de tu piel, o el sabor de tu aliento, o el dulce de tus labios, no logro olvidarlo.

Pero los hubiera no existen y ahora nunca sabré que hubiese sucedido después de ellos.

Te fuiste.

Por mi culpa.

Por un trauma del que tu sembraste la semilla y que se fue alimentando con tus caprichos ocasionales, mi sed de drama y un poquito de paranoia.

Y aún te sigo esperando.

Aún deseo que regreses.

Ven, que te quiero decir que aún se me antoja un poquito más de tu arroz con leche.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Días perdidos

septiembre 27, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Los días pasaron y se hicieron años.

Las estaciones se fueron acumulando: muchas primaveras, largos veranos, tristes otoños pero sobre todo incontables y fríos inviernos.

Un invierno te fuiste y creí perderte para siempre.

Y solo fue el inicio de la primavera de nuestra relación.

Atrás quedaron los días felices, los días tristes, los días que peleamos y los días que nos divertimos sin saber que eran los mejores días que pudimos haber tenido, los días en que podíamos tomarnos de las manos y olvidarnos por horas del mundo... Y no supimos aprovecharlos.

Éramos jóvenes, con muchos miedos y fobias.

Es curioso como ahora que menos tenemos tiempo es que mejor hemos podido disfrutarlo.

Hemos tenido días cortos pero intensos.

Días en los que poco a poco te has ido acercando a mí, en que poco a poco has ido perdiendo el miedo y te has entregado por completo. En que tu voluntad se doblega junto con la mía, en que olvidamos el mundo y creamos uno propio. 

Días cuyas noches cae el telón para cerrar un capítulo de amor en nuestra historia, solo para esperar las horas que nos separan para volver a subirlo y esperar los buenos días.

Éstas últimas semanas han sido sin duda de nuestros mejores días.

Apenas y nos hemos visto, pero nuestros corazones se han acercado tanto, han convivido tanto, se han entendido tanto que por instantes, por segundos, por un cachito de vida fueron uno y el mismo.

Se dieron tanto cariño, tanto amor.

Han sido mis mejores días en tanto tiempo que no he podido recordar.

Hemos reído a carcajadas, intercambiado secretos, contado fantasías, sueños, anhelos e ilusiones.

Hemos compartido consejos, ayudado el uno al otro.

Hemos metido el hombro para salir adelante en esta dura, terrible y cansada vida.

He llorado tus penas, entristecido por tus pérdidas.

Alegrado por los regresos que te emocionan y sufrido tus mismas decepciones.

Has sentido mis decepciones, el peso de mis responsabilidades, el dolor de mis preocupaciones.

Nos hemos levantado juntos, como un equipo aun que a distancia.

No, corazón, ésto no ha sido una ilusión.

Te lo enumero todo para que te des cuenta de lo real que es, que somos.

Para que sepas cuanto hemos hecho y avanzado juntos y aun que creas que son solo sueños vagos de una vida que no pudimos tener, en realidad son hechos. Son momentos vividos, sentimientos convertidos en acciones que van mas allá de las palabras.

No son promesas perdidas en la inmensidad del tiempo, llevadas por el aire, por el frío viento de la lluvia.

Son conversaciones a veces de todo, a veces de nada, a veces profundas y a veces simplemente para divertirnos.

Conozco ya que mueve tus creencias, quienes mueven tus acciones, de donde salen tus ideas, conozco tu sufrimiento, tu tristeza y hasta tu enojo.

En estas últimas semanas corazón han sido de días perdidos.

Pero no días perdidos de que no los hayas podido encontrar.

Son días perdidos en mí, en mi corazón.

Te perdiste en mi cariño y desnudaste tu alma.

Y yo te entregué la mía, mis ilusiones, mis sueños.

Nos entregamos y sin darnos cuenta vivimos un cachito de la vida que se nos negó.

Somos mas pareja tu y yo que muchas parejas que conocemos.

Por ello, por la confianza que me has depositado, por los días que has perdido en mí, por lo que vivimos, por los besos que nos dimos, por los abrazos que nos faltaron, por las sonrisas que me regalaste, por la dicha de rozar nuestros brazos sin poder tocarnos, por el cariño con que me invitaste algo que preparaste, por todo ello es que te quiero con la intensidad de mil soles y con esa misma intensidad es que mi corazón sufre por perderte, por perder los días que nos quedan.

Por que mi corazón se desvanece, se desmaya y se fatiga si no se puede perder en ti.

Por que sufre mas que todos los seres vivos del universo entero si estos días que nos quedan son días perdidos, días sin ti, sin ser lo que fuimos, lo que somos, lo que siempre seremos: tu mi eterna luna, mi eterno corazón y yo el sol que te quema y te derrite con la intensidad de miles de estrellas.

Por que no me importa si sufro por algunos detalles de tu golpeado corazón que a veces me lastima, sufro más y hasta morir si no se pierde en mis contados días contigo.





lunes, 23 de septiembre de 2019

Promesas nunca hechas

septiembre 23, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Aún nos quedan cosas por vivir corazón.

Desde que regresé, después de aquella llamada, empecé a decírtelo cada que querías irte.

Hay muchas cosas que aún no me han pasado y quiero que todas me pasen contigo.

Has sido mi primera vez para tantas y se ha sentido como la primera para otras.

Es algo que para mi edad debería sentir cierta pena de admitir, pero ya sabes que contigo he perdido toda vergüenza, toda desfachatez. Soy un libro abierto, no hay nada que pueda callarme, ni nada que intente omitir.

Para bien o para mal.

Es de las pocas cosas en que si somos diferentes, en que se nota que estamos en la misma moneda aun que en diferente cara.

Somos un volcán colisionando con un tornado. La misma intensidad que nos une, luego nos daña y nos repele. Sentir tanto, tanto y en tan poco tiempo son las llaves de los candados de nuestro corazón y a la vez son las espinas que luego nos impiden acercarnos mucho.

Cada paso hacía adelante es un paso también al sufrimiento.

Y de cierto modo lo hemos aceptado.

Por que nada se compara a esa intensidad que sentimos.

Por ratos, por momentos, llegué a pensar que la brevedad de nuestros encuentros era la razón de esa sensación de cargar con el universo en el corazón. Esa sensación de llevar las estrellas en la piel y que provoca que cada toque entre nosotros se sienta como si colapsaran al encontrarse, produciendo agujeros negros de emociones desenfrenadas, tragándose nuestra soledad, nuestro dolor, nuestro pesimismo y sarcasmo por el mundo. Ralentizando el tiempo, doblando el espacio, emergiendo de nuestros labios una luz inconmensurable que nos eriza el cuerpo y nos transforma en locos enamorados.

No pensé que ese estado de emoción infinita pudiese durar mas de 5, 10 o 20 minutos.

Y se extendió.

Se extendió casi una hora, en el lugar menos pensado.

Ya te he dicho lo que sentí esa tarde y estas letras son la prueba de que aún no lo supero.

Te tuve ahí, junto a mí, en una fantasía que jamás hubiera soñado.

Y soportaría mil veces cualquier sufrimiento que nuestras espinas nos pudiesen provocar por vivir otra experiencia como aquella contigo.

Por que la verdad es que nos lastimamos por que no nos tenemos.

Recibes dolor de mi ausencia como yo de la tuya y se termina reflejando de algún modo.

Eso no significa que no nos querramos.

Significa que nos queremos demasiado en una circunstancia que no deberíamos.

Pero que al menos yo, no cambiaría por nada del mundo.

Hemos vivido sin planes ni promesas, por que las primeras se caen y las segundas las detestas.

Nunca nos prometimos hacernos felices pero lo hicimos.

Nunca nos juramos querernos eternamente, pero cada encuentro nos lleva al infinito.

Nunca prometí escribirte y te volviste la musa de cada palabra.

No nos unen las promesas.

Nos une un "te quiero", un "te extraño" y un "igual" que encierra lo que es nuestra vida.

Nos une la esperanza de un beso vagabundo encontrándose con tus labios y muriendo en un suspiro.

Nos une la promesa nunca hecha de que yo soy tu y tu eres yo, por que los corazones que se quieren con sinceridad no necesitan promesas.
 





martes, 17 de septiembre de 2019

Luz de luna

septiembre 17, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Me desarmas.

Me deshaces.

Me vulneras y me conquistas en cada llamada, en cada escrito, en cada mirada.

Haces que mi lógica desaparezca, que mi razón se haga pedazos.

Mujercita, me enamoras en cada latido.

Haces que olvide cualquier angustia, pena o disgusto, aún si es contigo.

Es la rendición de mi voluntad hacia ti lo que debería hacerme sentir miedo o pánico, pero la verdad es que es una rendición mutua.

Tu cariño es tan grande como el mío.

Desdoblas tu universo para hacerme entrar en él como yo lo hago con el mío.

Dos caras de la misma moneda.

Hemos empezado a aceptar no solo nuestra cara bonita, la cara linda, la cara descansada y lavada, la que solo trae alegría, dicha y regocijo.

Hemos aprendido a ver nuestros propios errores reflejados en el carácter del otro.

Las mismas fallas, las mismas dolencias, los mismos desafíos, miedos y angustias.

Estos tres días han sido terribles y al mismo tiempo nos han ayudado a conocernos mejor.

No hay nada mas valioso que un te quiero, incluso sabiendo el hoyo tan oscuro, profundo y prolongado y lleno de angustia que podemos provocar. Es el roce natural de dos corazones que se aman con locura por que con locura igual se habrán de golpear, es la fricción de sentir a mil kilómetros por segundo lo que en un momento nos puede llegar a despedazar.

Y sin embargo, sin importar que tan difícil llegue a ser nuestro carácter o que tan enredado el malentendido o que tan profunda la herida provocada sin intención, nos hemos mantenido en respeto mutuo.

Respeto en los momentos mas difíciles, comprensión y sobre todo amor.

Comprensión es lo que  a veces nos cuesta mas trabajo, sacar la cabeza de nuestro propio entendimiento, asumir sin conocer, sin preguntar, dar por hecho mi verdad y mi forma de ver la realidad.

Esta es mi manera de decirte discúlpame y gracias.

Disculpas por tardar en entender y gracias por hacerlo tu también.

Hoy, bajo la fuerte y fría lluvia.

Hoy, bajo la noche sin estrellas, bajo la luna oculta por las nubes, bajo los terribles truenos y relámpagos que hacían tiritar mis cansados huesos.

Hoy pude sentir el abrazo que no pudimos darnos y el beso romántico bajo la incesante lluvia que la vida nos negó.

Hoy pude sentir una luz, esa luz tenue y cálida de tu cariño, de tu corazón, que no me deja, no me abandona, que me guía y me da fuerza para continuar.

Hoy sé que todo está bien.

Hoy sé que a pesar de la tormenta me sigue iluminando tu luz de luna.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Una rosa y un te quiero.

septiembre 11, 2019 Posted by Don Dramas No comments
La primera vez que te perdí me hiciste un drama frente a tu trabajo.

Y pensar que el de los dramas terminaría siendo yo.

Aún no sé por que, o el como y ni siquiera recuerdo el cuando.

Pero estabas convencidísima de mis malas intenciones.

Y sí, te quería yo besar hasta embriagarme de tu ser y ahogarme con tu aliento y sí te quería yo abrazar y mantener mis brazos alrededor de tu cuerpo hasta quedar entumido y olvidar en donde terminaba uno y comenzaba el otro.

Pero no por los motivos que tu creías.

Lo reclamaba mi corazón a través de mi cuerpo, sentir tu cariño a través de la calidez de tu piel y el sonido de tu respiración.

Para serte sincero, quizá en ese momento no me lo merecía.

Hubiese sido una recompensa injusta a alguien que aún no sabía amar mejor ni mas bonito.

En ese sentido tu corazón sabe juzgar mejor que mi razón.

Pero yo creía lo contrario y me enojaba y me frustraba que no pudieses ver a través de mi y de mis intenciones, así que hacía lo que se convirtió en manía en mí: desaparecer.

Me desaparecí un par de días indignado y se convirtió en el juego de nunca acabar.

Eso sí, corazón, tu también eras un poquito mas terca.

Y entre tornado, tormenta y volcán haciendo erupción, esa insensatez de juventud que nos ciega y nos hace creer que nunca estamos equivocados y que apaga la luz del corazón que nos permite empatizar hasta con quien amamos, me fui desapareciendo poco a poco hasta que un día ya no regresé.

Y se nos fué el tiempo que ahora tanta falta nos hace.

Y ahora que me has premiado con tus dulces besos y tus tiernos abrazos, no se si lo merezco pero si me los has otorgado es por algo y si algo he aprendido es que tu corazón no se equivoca.

Ahora estamos separados no por que estemos peleados o existan malentendidos.

Nuestras vidas se empujan hacía sentidos opuestos y nos aferramos con las uñas a no perdernos de nuevo, no nos dejamos perder en la oscuridad de nuestros problemas ni nos dejamos ahuyentar por el ruido de nuestros deberes, responsabilidades y cambios de ritmo.

Aquí seguimos queriéndonos a la distancia.

Tu intentaste desaparecer, muchas veces después que regresé.

Y yo no te deje ir.

Y te convencía una y otra y otra vez de que los nuestro era lo correcto aun que no lo debido.

Hasta que te dí todo lo que tuve y sin que yo lo esperara me correspondiste con igual o mayor magnitud.

No había detalle que yo tuviera que tu no superaras con tu propia forma de ser, de demostrar, de decir.

Entonces decidiste ya no irte.

Fuiste fantástica, increíblemente fabulosa.

Fuiste un sueño hecho realidad, estuvimos en contacto casi todo el día, todos los días, por mucho tiempo, intentamos vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de nuestros corazones.

Y fue hermoso.

De repente todo se hizo una espiral hacía abajo.

Los comos y los por qués ya son lo de menos.

Pero me llena de esperanza que a pesar de la distancia y las dificultades aún podamos soltarnos un "te quiero" desde lo mas profundo de nuestras almas.

Te extraño.

Extraño lo que fuimos.

Pero sé que vendrán épocas mejores y sé también que este mundo oscurecerá aún más antes de empezar a verse el amanecer de nuevo.

Tu seguirás siendo mi eterno corazón y yo seguiré deseando besarte hasta robarte la conciencia y abrazarte hasta que tus brazos me hayan recorrido cada centímetro de la espalda y acariciado cada célula de mis brazos. Hasta que mi rostro desaparezca en la oscuridad de tu mirada y nuestra piel canela revuelva tu olor inconfundible con el perfume que mejor me conoces y que mis manos se pierdan entre tu cabello y mis labios comiencen besándolo y terminen susurrando el brillo de miles de estrellas en tu oído.

Algún día corazón ese sueño que fuimos volverá a ser y le contaré mas cuentos a tus lunares hasta quedarte dormida.

Mientras tanto, que sean mis escritos sustitutos de mis caricias y cada párrafo sea un beso escondido que ya no te puedo dar, cada línea un post it que no aparecerá en tu parabrisas y cada palabra una llamada que no podré hacer debajo del segundo piso mientras te espero.

Sea pues, cada letra en esta página una rosa y un te quiero.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Pedacitos de ti

septiembre 08, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Los conocí aquel día soleado y caluroso en el parque donde los encontré sentados en una banca dándoles de comer a las palomas.

Fue aquél día que te entregué el libro.

Ha sido tal vez el día en que mas tiempo hemos pasado juntos.

Juntos, pero no a solas.

Uno era tan tú, tan yo, tan nosotros.

Mientras hablaba contigo su mirada me intimidaba, te celaba, te cuidaba.

Me veía como un invasor.

Te defendía de lo que no podía entender, de lo que le daba miedo perder.

Si supiera que ni yo ni nadie puede arrebatarte de sus brazos.

Tampoco era mi intención.

El otro era mas alegre, despreocupado, jugaba y apenas me prestaba atención.

Son dos pedacitos de ti.

Es como si tu existencia se desdoblara en dos partes diferentes pero tan iguales.

Cada uno había heredado una faceta distinta y en sus ojos podía ver el amor que les habías entregado incondicionalmente.

Ya me habías platicado de ellos y nunca había escuchado en tu voz tanta ternura, describiéndome sus detalles, sus particularidades, sus travesuras, sus llantos, sus risas.

Cuando supe del primero no sentí mas que alivio por ti... y un poquito de celos.

Te habían dado lo que yo no te podía dar, un compañero para tu soledad.

Lo único que lamento es no haber estado ahí para apoyarte aun que sea moralmente, yo estaba bastante ocupado en mis propias batallas.

Los conocí de vista y de forma general ese día y a través de los meses, con sus voces que se colaban por teléfono y los relatos que me contabas, los fui entendiendo y comprendiendo mejor.

Desde sus dramas y sus travesuras.

Jamás te oí reir tanto por una rama arrancada de una planta que no se debía tocar.

Son tu felicidad, no tengo duda.

Son una extension de tu alma,  de tu corazón, de ti y de lo que eres y de lo que puedes llegar a hacer.

Son el reflejo de lo que piensas, vives y crees.

Han absorbido tu esencia y se han alimentado de tus pocas ilusiones, de las alegrías y hasta de tus miedos.

Son únicos y especiales y al mismo tiempo son tan tú.

Para mí sería imposible decir te quiero, sin decir adoro esa labor tuya que haces, esa faceta tuya que eres. Aquel día, aquel medio día caluroso en que caminé con los tres, en que los vi correr, brincar, lloriquear y en que te vi tratarlos con tanto amor, paciencia y cariño, aquel día sin quererlo, sin saberlo y sin planearlo te vi  esa cara tuya que no conocía.

Ese día en que sentí que aquél terrible rayo que nos cae y nos deja sembrados en el pavimento sin previo aviso y a veces sin conocer razón, ese sentimiento que te golpea y que poco a poco vas definiendo como amor.

Ese día conocí los pedacitos de ti que me faltaban, esos pedacitos a los que ahora les guardo cariño.

Ese día finalmente te pude conocer por completo, sin llenar los huecos y vacíos de tu existencia con mi imaginación.

Ese día conocí a la mujer en que te has convertido y que terminaría robándose mis sueños, deshaciéndome con su mirada, inspirando mis pensamientos y acariciando mi torturada y triste alma.

Ese día supe que lamentaba no tener un pedacito tuyo y que también fuese mío para compartiera nuestras almas.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Polvo de estrellas

septiembre 04, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Todos los días trato de quererte como si fuera el último.

Al final de cuentas algún día realmente lo será.

Cuando la eternidad reclama lo que le pertenece, cuando regresas al origen de lo que está hecho el universo, no hay fuerza humana que pueda evitarlo.

Y ciertamente, no creo en la divina.

Ese es el inevitable destino de todo ser vivo hasta ahora conocido.

Somos polvo de estrellas.

Cada átomo que nos forma ha existido desde el comienzo mismo del universo, la materia que forma todo lo que conocemos, todo lo que queremos, aborrecemos o nos es indiferente. De cierta manera me agrada pensar que tal vez en algún momento una parte de nosotros existió en algún otro ser vivo, quizá nuestros corazones fueron parte de algo mas grande y hermoso que alguna vez habitó en este mismo planeta en el que tu y yo respiramos.

Me agrada la idea de que al morir mis restos puedan ser parte de alguna planta que generé el oxígeno que se mezcla entre tus pulmones y así poder ser parte de tu ser, al que tanto anhelo pertenecer.

Seré nada y no tendré conciencia de ello.

Pero tu sabras que me llevas dentro.

Después de todo, las mordiditas que le solías dar a mi labio inferior parecieran que deseabas tenerme para llevarme contigo a donde fueras y poder decir que soy solo tuyo y de nadie mas.

Durante mucho tiempo me aterró la idea de mi existencia en partes regadas por todo el universo sin ser conciente del ser que soy ahora. El que te quiere con lo que algunos llaman alma y que yo solo digo que es conciencia, el que te quiere con toda su existencia y con cada átomo de su ser.

El miedo a morir me consumió durante algún tiempo en vida.

Aún después de que las circunstancias me hicieron salir poco a poco de ese estado de ansiedad desesperada que cada tarde me sometía al castigo de imaginar mi inexistencia, la vida me seguía sabiendo a poca cosa.

Pero ahora, tu me has hecho ver el mundo diferente.

Tú me has hecho sentir realmente vivo.

Y cuando has vivido, la muerte ya te sabe a nada.

Gracias a ti y a lo que hemos pasado puedo decir que si algún día me ha de llegar mi momento, miraré a los ojos a la eternidad y le diré que se puede llevar con confianza lo que quede de mí.

Le platicaré de nuestro compromiso nupcial frente al cajero del oxxo, de la vez que dejaste mi cara en rojo cubierta por tu labial, de como me gritaste te quiero muchas veces bajo un puente, de como tomaste mi rostro entre tus manos y me miraste fijamente a los ojos, de como me cantaste, me quisiste, me adoraste.

De los besos que nos dimos en plena avenida mientras estábamos a minutos de que empezace a caerse el cielo.

Le daré gracias a la vida por haber finalmente podido vivirla.

Le daré gracias por haberla vivido contigo.

Me has amado y es todo lo que se necesita para que un corazón eterno viva por siempre en un altar.

Solo la eternidad sabrá que existió nuestro amor y tal vez, algún día, en algún lejano momento nos vuelva a juntar en el corazón de un sol para iluminar el infinito como tus ojos cuando se encienden con los míos y brindarle a algún ser vivo el mismo calor con que envolviste mis viejas alas y las ayudaste a funcionar de nuevo.

Algún día, cuando ya nadie sepa de nuestro recuerdo, seremos polvo de estrellas y viajaremos hasta el final del tiempo para encontrarnos de nuevo.



lunes, 2 de septiembre de 2019

El peso de tu ausencia ( la hermosa levedad de tu recuerdo )

septiembre 02, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Hubo una época en que para verte solo tenía que buscar un pretexto para cruzar los pasillos.

Hubo un tiempo en que solo tenía que levantar la mirada para encontrarme con la tuya.

Podía tomar tu mano camino a casa y sentir el olor único de tu piel por las mañanas.

En aquel entonces no sabía a que sabían tus labios, pero era feliz de saberte tan cerca de mí, cada día, todos los días laborales de la semana.

Nunca contamos la cantidad de ocasos que se pusieron tan cerca de nosotros, escondidos entre los vidrios de aquél viejo edificio.

Nunca supimos cuantas veces nos abrazamos por que en ese instante lo que importaba es que cada abrazo se sentía como el primero.

Tu temblabas con mi mirada, yo me deshacía en la tuya.

Yo te abrazaba hasta con el pensamiento y tu lo sentías como si fuera tan cierto, tan vivo, tan real.

Un triste día, una triste tarde me di cuenta que todo ello se había convertido en un recuerdo.

Miraba la escalera donde te vi desaparecer lentamente aquella última noche, como esperando a escuchar el sonido de tus zapatos altos rebotando entre las paredes de nuevo.

El eco de tu risa quedó grabado en mi cabeza.

Cuando cambiaron de dirección las oficinas una parte de mí llegó a sentir alivio.

Aun así, tu nombre seguía siendo mi refugio cuando las largas horas de cansancio agotaban mis defensas, las barreras que me había autoimpuesto para abandonarte, para olvidarte, para negar tu existencia, simplemente se desvanecían como arena entre los mares.

Terminaba cediendo al capricho de mi corazón y regresaba a donde nunca debió haberse ido.

Empecé a contar las veces que te veía, los días que trataba de buscarte.

Te saludaba con mas ganas de convencerme que no eras tu lo que extrañaba sino la idea que me hice de ti, en vez de tratar de reconocer tu corazón que aún seguía en el fondo guardando aquello que no estaba dispuesto a dejar ir.

El peso de tu ausencia me hundía en la mas profunda oscuridad por que me negaba a admitir el error de haberte abandonado.

Me había torturado pensando lo que perdí.

Hasta que empecé a darle importancia a lo que había ganado.

Aquello que me hundía me empezó a sacar a flote.

Se convirtió en levedad, en ligereza.

Nunca te perdí, no del todo.

No creí que tratando de rescatar el (según yo) poco cariño que me tenías terminaría obteniendo el amor que nunca busqué.

Obtuve el sabor a café y té de tus besos, la sensación de ser acariciado sin realmente serlo, esa sensación que solo tu me has provocado, ese corto circuito que recorre mi cuerpo cuando nuestros labios se encuentran y se tocan suavemente y que resoplan el delicioso aroma de tu aliento, el olor único de tu piel canela, mientras empujas mi rostro hacía el tuyo mientras lentamente nos invade el deseo de desaparecer del mundo para perdernos en el sentimiento que nos consume, nos pierde y nos aniquila.

En más de una ocasión sin darnos cuenta, terminabas incómodamente recostada entre mis brazos, entre los asientos, palancas y cosas que cargas a tu trabajo, unida en un largo beso conmigo.

Y una triste mañana, ésta triste mañana... Me he dado cuenta que se está convirtiendo en un recuerdo.

Pero esta vez ya no me hunde.

Me da vida, alegría  y emoción.

Por que aun te tengo.

Por que no nos hemos perdido.

Solo estamos dormidos, soñando y esperando con el día en que podamos reencontrarnos.

Te pienso despierto, te sueño dormido, te imagino entre parpadeos, te espero entre respiraciones, te anhelo entre suspiros.

Aún vuelo, aún no he caído, aún me sostiene la hermosa levedad de tu recuerdo.

lunes, 26 de agosto de 2019

Las mareas del tiempo

agosto 26, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Tengo muchos recuerdos de cuando era pequeño.

El problema es que cuando retrocedo a mi infancia, pasada una tenue línea en cuya edad no logro ubicarme, ya no sé si son sueños o son recuerdos.

O sí soñé algún recuerdo.

O sí es un recuerdo que he confundido con muchos sueños.

Pero siempre estoy ahí, parado, caminando, corriendo o jugando en el viejo y amplio corredor de la casa de mi abuela. Estoy seguro que no debe ser tan grande como yo creo, simplemente la edad le daba otra perspectiva mucho mas amplia.

El piso es de color rojo oscuro, interrumpido por una linea de cemento que cubre el desagüe que viene desde el patio hacia la calle. Los muros son de mampostería igual que el techo y las vigas que siempre me dieron la impresión de apenas sostenerlo son de madera.

En ese corredor recuerdo tener a mi padre frente a mi y a mi madre soltándome de la cintura mientras intento alcanzar los brazos de él dando pasitos a trompicones. Fallo en mi intento y caigo lentamente al piso en donde ninguno de los dos logra amortiguar mi caída. Después recuerdo a mi madre sobándome la cabeza enérgicamente mientras pienso para mi mismo que no me ha dolido nada.

Yo creí que era un sueño... ellos dicen que fueron mis primeros pasos.

Pero los recuerdos de ese lugar que mas me intrigan es de cuando me recuerdo jugando solo, como siempre, cantando solo, riendo solo, girando y girando hasta que pierdo el equilibrio y me recuesto en el piso mirando como el techo me da vueltas y soltando carcajadas.

Entonces me vienen imágenes a la cabeza, de risas, canciones y correrías de otros niños.

Me observo jugar con ellos.

Corriendo tratando de alcanzarlos, no reconozco los rostros, ni las voces.

Todo ocurre en mi cabeza, estoy consciente de ello, pero la imagen es tan real que me pierdo en ella.

Dejo de ver las imágenes en tercera persona y me encuentro corriendo en un lugar desconocido persiguiendo niños que no conozco pero que me llaman por mi nombre y yo por el de ellos. 

Llego a confundir este ensueño con la realidad... "no estoy ahí", me repito.

Empiezo a recordar que yo no soy de ahí, yo no existo ni habito ahí y de repente parpadeo y estoy de nuevo en el viejo corredor. La escena me dura menos de un minuto, pero por un momento llego incluso a sentir decepción de no encontrarme en ese lugar.

No, no son duendes.

Ni visiones, ni hechicerías.

Era mi imaginación y creo que ahora sé que por salud mental la tengo parcialmente bloqueada.

Este es un recuerdo que nadie mas conoce y que hoy, viendo tu fotografía, de algún modo se me ha desbloqueado.

Viendo a esa pequeña niña de ojos pequeños y oscuros y su pequeño y hermoso vestido.

Estoy seguro que para cuando se tomó esa foto yo me encontraba en aquél viejo corredor imaginando cosas que no existían en un mundo que creé para mi mismo.

Ya no logró llegar a ese nivel de vividez en mi imaginación o en mis recuerdos, al menos no del mismo modo.

Pero sí, cuando empiezo a recordarnos, a vernos y a sentirnos es mi cuerpo el que reacciona y recuerda. Cuando observo nuestro tiempo juntos es como si pasara todo a la vez, sin un orden cronológico, lógico o coherente.

Todo pasa al mismo tiempo y mi cuerpo se eriza lo mismo entre tus labios, que con mis abrazos.

Es como un enorme mar con un remolino gigante en el centro, girando dentro de una tormenta.

Los mismo te amo que te lastimo con mi ausencia, lo mismo sufro tratando de hacerme notar que siendo de corazón frío contigo, lo mismo me pasan tus te quieros que los "no tengo ni la menor idea de lo que estas hablando".

Son las mareas del tiempo que golpean mi mente como a una roca en medio de las olas embravecidas.

Lo mismo me da una desesperación y melancolía enorme por no poder tenerte, por no llegar a tiempo, por haberte perdido antes si quiera de haberte conocido que alegrarme de haberlo hecho pese a las circunstancias.

¿Donde estaba yo cuando saliste en la escolta? ¿Que hacía mientras tu aprendías de la vida y yo me escondía de ella? ¿Donde estaba mi corazón cuando debió de haber estado pegado al tuyo?

Solo hay un lugar donde las corrientes convergen finalmente.

Donde mi cuerpo respira y la sensación de vacío desaparece.

Es en un recuerdo.

En un vehículo, tu vehículo.

Frente al local donde bailé unos quince años como chambelán de una prima.

Donde me emborrache por primera vez en una fiesta.

Ese día no te lo dije pero nos detuvimos en una calle con tanta historia de mi adolescencia y juventud para mí que me dió miedo que tuvieras miedo.

El tiempo no me dejó contártelo, por que ese día fue el último que nos besamos y nos abrazamos y nos divertimos tanto que lo que sucedió después parecería que fue un castigo a tanta felicidad vivida por dos mortales.

Ahí es donde mis mareas se detienen.

Conmigo separando mis labios de los tuyos, mirándonos mutuamente y soltando una carcajada.

"Me dijiste que ese labial no manchaba", te "reclame" entre risas.

Nos miramos y nuestras caras parecían de payaso.

Nos limpiamos un poco y seguimos besándonos hasta que todo el labial desapareció.

Me divertí tanto.

Disfruté tanto ese instante.

Eramos genuínamente felices.

Era el momento adolescente que nunca tuvimos, el tiempo perdido en el tiempo que la eternidad nos negó. 

Allí corazón, es donde las corrientes dejan de golpear y las arenas se detienen, donde los puntos se separan de las comas, y las letras se pierden y desaparecen, donde mis sentidos se agitan, ahí en ese día, en esa calle, en ese vehículo, junto a ti es donde el tiempo deja de ser tiempo y mi imaginación se desvanece.

Es allí donde mi presente, pasado y futuro converge, en esa gran y enorme burbuja donde la niña de los ojos oscuros y lindo vestido y el niño tirado en el piso del corredor por fin se encontraron para amarse.