miércoles, 14 de agosto de 2019

El beso fantasma

agosto 14, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Era una mañana soleada, brillante, calurosa.

Observé el parque con particular atención aquel día, de un solo barrido contaba y recontaba la cantidad de veladores que cuidaban los puestos. Algunos aún seguían durmiendo, otros estaban muy en lo suyo, uno que otro me miraba con curiosidad y desviaba la mirada cuando se topaba con la mía.

Hasta que estuve satisfecho de la "discrecionalidad" del lugar, no te indique en donde estaba... en donde te esperaba.

"¿Hay lugar para estacionarme?" me preguntaste.

Esa mañana al salir recordaba  nuestro primer medio beso.

El como te ibas preguntando a regañadientes el por que me lo habías dado, ignorando por completo el hecho de que podía escuchar tus balbuceos, dudas y de a ratos hasta remordimientos mientras te bajabas del coche y te ibas a tu casa.

Yo por mi parte estaba tan emocionado que hice caso omiso de tus pensamientos en voz alta.

Juraría que la luna se detuvo a observarnos y que dejo caer su velo para tapar su luz un poco y dejarnos llevar en el sentimiento que nunca logramos concretar del todo: la sensación de acariciar nuestros labios con los del otro.

A diferencia de aquella mañana, esa noche yo no tenía planeado nada, ni esperaba nada y solo un giro a ultimo momento de cabeza propició que nuestros labios se encontraran. 

Nos besamos mas por reacción que por deseo.

Como una pareja bien portada de muchos años que se despide de piquito deseándose buenas noches y hasta mañana. El impacto fue mas de fondo que de físico. Nuestros labios apenas y se presionaron, no hubo sabores a aliento ni caricias ni intención. Fue una traición de nuestro corazón a nuestros sentidos.

Y gastamos años enteros en pláticas esporádicas hablando de ese día, de ese "beso". 

Nuestro primer beso.

El beso fantasma que existió más en nuestros pensamientos que el medio segundo que duró.

Pero esa mañana estaba dispuesto una vez mas a cumplir mi palabra: "si en diez días seguimos juntos te iré a buscar para besarte" y tu estuviste bastante de acuerdo.

No esperábamos que duráramos tanto pero aún así solo era pretexto... los dos lo queríamos, lo anhelábamos, lo esperábamos.

Ocho años hablando de nuestro primer beso fantasma y estábamos a punto de concretar uno "real".

Te detuviste y me acerqué rápidamente como esperando que no se me escapara la oportunidad, rápido, muy rápido, como tratando de ganarle al sueño y evitar que de repente me despertara acariciando mi almohada.

Bajaste el cristal de tu ventana y me miraste con tu bella sonrisa, esos pómulos que se resaltan cuando me ves, tus lunares a los que les he contado ya mis cuentos, tus cejas pobladas y el par de hermosos ojos llenos de oscuridad y misterio que ocultas bajo tus lentes.

Y me acerqué con entusiasmo tratando de no tensar mis labios, de mantenerlos suaves pero firmes, gentiles pero al mismo tiempo impetuosos. 

Nuestro primer beso con la intención de un beso.

Y fue igual de rápido que el primero... pero diferente.

Nos acariciamos con los labios.

Nos dimos un te quiero entre alientos cruzados.

Dije algo y me contestaste pero el diálogo es irrelevante, el encuentro no era para hablar.

Era para sellar nuestro cariño.

Y me despedí y nuevamente nos besamos, igual de rápido pero al mismo tiempo intenso.

Aún estábamos nerviosos, aún teníamos miedos y dudas y empezábamos a aceptarnos.

Y fueron pura ternura.

Y fueron el inicio de muchos más que nos dimos de muchas formas, con diferentes sabores y texturas e intensiones. Fueron el portal que habrían de conectar nuestros sentidos con nuestras emociones, el inicio de la unión física que simbolizaba lo cercanos que nuestros corazones se encuentran. 

Nunca nos dimos un beso sin sentimiento.

Todos y cada uno fueron mas que besos, fueron roces de nuestras almas alimentando nuestro cariño.

Todos y cada uno pasaban de nuestra boca directo a guardarse en algún rinconcito del corazón en donde aún los almaceno todos y los guardo con cerrojos tratando de que nadie se los lleve y me los quite y se desvanezca en la oscuridad de los tiempos.

Los atesoro con mi vida y mi ser, a todos y cada uno de ellos.

Y a ninguno como el primero, el mas sagrado, el mas inocente, el que nos unió por tantos y tantos años y tantas y tantas pláticas.

El que depositó la esperanza de un amor romántico como el que finalmente vivimos.

Aun en estas noches, cuando el viento suena fuerte y se cuela en mi ventana, cuando la luna se pone el velo buscando unirnos de nuevo y recuerdo aquel coche rojo, pequeño, apeado bajo la farola de tu callejón, escucho tu voz preguntarse repetidamente los por ques y recuerdo mi sonrisa mientras te perdías por la esquina tras haberte alcanzado finalmente los labios. 

Jamás hubiera creído tener que esperar tantos años para volver a probarlos y jamás sabré cuanto tendré que esperar para volver a unirlos de nuevo.



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