viernes, 9 de agosto de 2019

El prólogo que iba antes del Principio.

agosto 09, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Lo que nos unió, tanto ahora como antes, es lo mismo que constantemente nos separa.

"Pensé que eras frío", me decías...

Y yo pensé lo mismo corazón, tanto de ti como de mí.

Siempre fui apático con el mundo. Siempre tan simple, plano, llano, sin sabor, sin color, sin textura.
En preparatoria me decían  "el chico sin personalidad".

Tu, por otra parte, eras desdeñosa.

No eras plana, eras una enorme montaña inalcanzable de pequeñas ocurrencias. A diferencia de mi, que parecía que no tenía nada interesante que ofrecer, tu parecías una historia de misterio cuyos lunares eran los puntos suspensivos de tu rostro, que no contaba nada pero que uno sabía que ocultaba todo.

No dejabas que nadie se te acercara y nadie se interesaba en acercarse a mí.

Yo pasaba desapercibido, como un clavo en la pared, donde debía ir colgado un hermoso cuadro de muchos colores. Tu eras ese cuadro que no se dejaba ser colgado.

Al final, conforme te fui conociendo me di cuenta que solo éramos dos formas distintas de la misma sustancia.

Yo era el volcán y tu la tormenta.

A veces era alreves.

A veces eramos ambas cosas.

Ni yo era llano ni tu inalcanzable.

Era nuestra forma de evitar que la gente nos dañara.

Es nuestra forma de evitar sentir para ser lastimados.

Por que ambos, cuando sentímos, lo hacemos hasta la médula de los huesos.

Hace ocho años tu luchaste mucho y con gran éxito en evitar que yo supiera cuanto me querías. Llegué a creer que solo era el escape a tu realidad, que nunca me amaste, si acaso me quisiste. Un triste despojo al que empatía era la definición mas cercana a lo que yo te inspiraba.

Y sin embargo, a ratos llegué a creer que era el amor de tu vida. El único, el indicado, el primero y el último, el que decifraría tus enigmas, aprendería todas las salidas de tu laberinto, del que no tendrías escape ni dudas, el que te doblegaría el espíritu con la mirada y aplastaría tus miedos con la sonrisa.

Pero ambos momentos era efímeros.

No lograba comprender cual era la realidad, cual de estas dos verdades era la correcta, cual era la que fingías para no hacerte daño y cual la legítima.

Terminé confundido.

Y ahí empezaron los problemas.

Por no comprenderte y tu por miedo, no dejarte comprender.

Todo acabó hace ocho años, por razones, circunstancias e historias que todavia me faltan por contar.

Pero sépase que también en esos días te amé... Muy a mi modo, quizá tonto e infantil y lleno de huecos. Amé la parte de ti que conocí y también la que inventé. Por que al no poder conocerte del todo, rellené esos huecos con mi propia versión de ti.

Y después el destino nos unió de nuevo con una llamada.

Y ahora lo mismo que nos sigue uniendo es lo mismo que nos lastima.

El sentimiento tan profundo que nos tenemos.

Ya no tengo dudas de quien soy para ti y tu tampoco de quien eres para mí.

Ya antes escribí sobre lo que pasó hace ocho años... ahora quiero escribir de como el pasado y el presente se mezclaron para encontrarte.

Sobre como me convertí en lo que creíste que era pero que en ese momento ni yo sabía que podía llegar a ser.

Y de como logré descifrar el gran misterio de tu sonrisa.

Todavía no se el final de nuestra historia.

Pero con toda seguridad escribiendo los capítulos que hemos vivido hasta ahora sabré cuanto dura un felices para siempre.


















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