miércoles, 21 de agosto de 2019

Lo mejor de mí

agosto 21, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Desde aquella primera llamada, hace ya unos ocho meses, te sentí diferente.

Quizá cambiaste un poco... o quizá yo aprendí a escucharte mejor.

No hay un momento de mi vida en el que me preguntaras si me sentía mal conmigo mismo y no estuviese convencido de que era la mejor versión de mi mismo.

Maximizaba mis aptitudes y minimizaba mis defectos.

Tal vez era la mejor version de mi mismo en el momento pero definitivamente no era el mejor ser humano que aspiraba a ser.

Siempre he sido soñador, idealista y hasta un poco ingenuo.

Pero era egoísta, orgulloso, un poco machista, enojón y dramático.

Aún conservo los dos últimos aun que he ido mejorando enormemente los tres primeros.

No supe lo que era hasta que me reencontré contigo.

En un par de veces que platicamos, de esas veces en las que solo buscaba que me dijeras lo que quería escuchar y que te convirtieras en lo que yo quería que fueras, llegué a decirte que quería cambiar al mundo. Y no me daba cuenta que en realidad significaba que quería que las cosas fueran a mi manera, incluyéndote a ti.

Creí que a mi modo era el único y el mejor. Y así, al chocar de frente con la realidad de tu existencia, te dejaba de nuevo en la plática, por meses o años.

Toqué fondo, como ya te he comentado muchas veces.

Fue entonces que me di cuenta de que algo estaba mal, de que no era el poseedor absoluto de la verdad de las cosas. Me di cuenta que tu no eras la "tu" que yo quería forzar a que encajara en mi mundo, que eras la parte linda que conocí, la parte fría, la parte que me enamoró con su sonrisa y su forma sin temor de ser, a veces cínica, pero siempre noble.

También eras esa parte que me negaba a aceptar, la que tenía un cargo de conciencia del tamaño del mundo, la que tenía dudas y temores, la que estaba igual de confundida que yo con lo que estaba pasando, con lo que estábamos sintiendo.

Yo creía que solo era pesadez tuya, un ejercicio inútil de negación, y que debías ver las cosas como yo, que tenías que ver las cosas como yo.

Tienes razón cuando dices que yo ya estaba en proceso de cambio cuando te llamé aquel día.

Pero la verdad es que solo conocía donde estaba el hoyo y tu me enseñaste que tan profundo era.

Fue gracias a ti.

Fue gracias a que me abrí a escuchar y ver el mundo a través de tus pequeños y oscuros ojos, a tomar de tu voz las palabras correctas, a escuchar con tus oídos y pensar como lo harías en tu corazón que poco a poco fui modificando mis hábitos.

A través de tus problemas cotidianos, de tus dudas, de tus incertidumbres, le fui dando forma a los míos.

Me ayudaste a ser mejor persona y me atreví a apoyarte a ti de la manera en que tu lo haces conmigo y siento que de algún modo nos influimos, nos mejoramos, nos hicimos menos fragmentados. Resanamos algunas fracturas, limpiamos nuestras heridas y sanamos nuestros dolores.

Siempre te he dicho, que cuando escuches a alguien hablar bien de mi, debes sentirte orgullosa por que tu has sido en gran parte responsable de hacerme lo que soy ahora.

No soy la mejor versión de mí, soy mejor que ayer y trataré de serlo un poquito mas mañana.

Siempre hay tropiezos y hasta ahora te tuve a mi lado para sostenerme y orientarme.

Ahora estas mas alejada de mí.

Pero logré asimilarte tanto, comprenderte tanto, adquirí tanto de tu visión de esta vida que por ahora puedo imaginar lo que me dirías y levantarme el ánimo en tus palabras que aun resuenan en mi cabeza.

Todo lo que hago es para devolverte un poquito de lo mucho que me has dado.

Me dijiste que no sabías amar pero lo que has hecho por mi, con la infinita paciencia que has sacado de no se donde, es amor.

Viviré eternamente agradecido y por las noches susurraré tu nombre a la luna para que ella te diga todo lo que no te puedo yo decir.

Una vez me preguntaste si no me gustaría que tu supieras de las cosas que yo sé, de las cosas raras que me gustan, de las materias que yo dominó, de las cosas con las que me gano la vida.

Y la verdad es que no.

Te quiero tal cual como eres, con todos tus detalles, con tus virtudes que son muchas y tus defectos que son pocos aun que acentuados.

Por que todo en su conjunto eres tu.

Por eso es que no me enojo contigo, por eso crees que te he llegado a leer la mente, y muchas cosas no me sorprenden de ti, por que te he asimilado en gran aparte y he aprendido a querer cada detalle tuyo, eres tu y tu forma de vivir de la que me he enamorado.

La calidez de tus brazos, los lunares de tu rostro, la suavidad de tus labios, la mirada que me mata y me deshace, el sabor a café de tu aliento y hasta las pequeñas mordidas en mi labio inferior que a veces me regalas, son solo parte del ser que he llegado a amar.

No hay nada de ti que no me sea interesante, no hay plática tuya que no valga la pena tener, por que eres tu corazón, ahora, ocho meses después de aquella llamada, puedo decir que lo sé.

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