martes, 17 de septiembre de 2019

Luz de luna

septiembre 17, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Me desarmas.

Me deshaces.

Me vulneras y me conquistas en cada llamada, en cada escrito, en cada mirada.

Haces que mi lógica desaparezca, que mi razón se haga pedazos.

Mujercita, me enamoras en cada latido.

Haces que olvide cualquier angustia, pena o disgusto, aún si es contigo.

Es la rendición de mi voluntad hacia ti lo que debería hacerme sentir miedo o pánico, pero la verdad es que es una rendición mutua.

Tu cariño es tan grande como el mío.

Desdoblas tu universo para hacerme entrar en él como yo lo hago con el mío.

Dos caras de la misma moneda.

Hemos empezado a aceptar no solo nuestra cara bonita, la cara linda, la cara descansada y lavada, la que solo trae alegría, dicha y regocijo.

Hemos aprendido a ver nuestros propios errores reflejados en el carácter del otro.

Las mismas fallas, las mismas dolencias, los mismos desafíos, miedos y angustias.

Estos tres días han sido terribles y al mismo tiempo nos han ayudado a conocernos mejor.

No hay nada mas valioso que un te quiero, incluso sabiendo el hoyo tan oscuro, profundo y prolongado y lleno de angustia que podemos provocar. Es el roce natural de dos corazones que se aman con locura por que con locura igual se habrán de golpear, es la fricción de sentir a mil kilómetros por segundo lo que en un momento nos puede llegar a despedazar.

Y sin embargo, sin importar que tan difícil llegue a ser nuestro carácter o que tan enredado el malentendido o que tan profunda la herida provocada sin intención, nos hemos mantenido en respeto mutuo.

Respeto en los momentos mas difíciles, comprensión y sobre todo amor.

Comprensión es lo que  a veces nos cuesta mas trabajo, sacar la cabeza de nuestro propio entendimiento, asumir sin conocer, sin preguntar, dar por hecho mi verdad y mi forma de ver la realidad.

Esta es mi manera de decirte discúlpame y gracias.

Disculpas por tardar en entender y gracias por hacerlo tu también.

Hoy, bajo la fuerte y fría lluvia.

Hoy, bajo la noche sin estrellas, bajo la luna oculta por las nubes, bajo los terribles truenos y relámpagos que hacían tiritar mis cansados huesos.

Hoy pude sentir el abrazo que no pudimos darnos y el beso romántico bajo la incesante lluvia que la vida nos negó.

Hoy pude sentir una luz, esa luz tenue y cálida de tu cariño, de tu corazón, que no me deja, no me abandona, que me guía y me da fuerza para continuar.

Hoy sé que todo está bien.

Hoy sé que a pesar de la tormenta me sigue iluminando tu luz de luna.

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