lunes, 23 de septiembre de 2019

Promesas nunca hechas

septiembre 23, 2019 Posted by Don Dramas No comments
Aún nos quedan cosas por vivir corazón.

Desde que regresé, después de aquella llamada, empecé a decírtelo cada que querías irte.

Hay muchas cosas que aún no me han pasado y quiero que todas me pasen contigo.

Has sido mi primera vez para tantas y se ha sentido como la primera para otras.

Es algo que para mi edad debería sentir cierta pena de admitir, pero ya sabes que contigo he perdido toda vergüenza, toda desfachatez. Soy un libro abierto, no hay nada que pueda callarme, ni nada que intente omitir.

Para bien o para mal.

Es de las pocas cosas en que si somos diferentes, en que se nota que estamos en la misma moneda aun que en diferente cara.

Somos un volcán colisionando con un tornado. La misma intensidad que nos une, luego nos daña y nos repele. Sentir tanto, tanto y en tan poco tiempo son las llaves de los candados de nuestro corazón y a la vez son las espinas que luego nos impiden acercarnos mucho.

Cada paso hacía adelante es un paso también al sufrimiento.

Y de cierto modo lo hemos aceptado.

Por que nada se compara a esa intensidad que sentimos.

Por ratos, por momentos, llegué a pensar que la brevedad de nuestros encuentros era la razón de esa sensación de cargar con el universo en el corazón. Esa sensación de llevar las estrellas en la piel y que provoca que cada toque entre nosotros se sienta como si colapsaran al encontrarse, produciendo agujeros negros de emociones desenfrenadas, tragándose nuestra soledad, nuestro dolor, nuestro pesimismo y sarcasmo por el mundo. Ralentizando el tiempo, doblando el espacio, emergiendo de nuestros labios una luz inconmensurable que nos eriza el cuerpo y nos transforma en locos enamorados.

No pensé que ese estado de emoción infinita pudiese durar mas de 5, 10 o 20 minutos.

Y se extendió.

Se extendió casi una hora, en el lugar menos pensado.

Ya te he dicho lo que sentí esa tarde y estas letras son la prueba de que aún no lo supero.

Te tuve ahí, junto a mí, en una fantasía que jamás hubiera soñado.

Y soportaría mil veces cualquier sufrimiento que nuestras espinas nos pudiesen provocar por vivir otra experiencia como aquella contigo.

Por que la verdad es que nos lastimamos por que no nos tenemos.

Recibes dolor de mi ausencia como yo de la tuya y se termina reflejando de algún modo.

Eso no significa que no nos querramos.

Significa que nos queremos demasiado en una circunstancia que no deberíamos.

Pero que al menos yo, no cambiaría por nada del mundo.

Hemos vivido sin planes ni promesas, por que las primeras se caen y las segundas las detestas.

Nunca nos prometimos hacernos felices pero lo hicimos.

Nunca nos juramos querernos eternamente, pero cada encuentro nos lleva al infinito.

Nunca prometí escribirte y te volviste la musa de cada palabra.

No nos unen las promesas.

Nos une un "te quiero", un "te extraño" y un "igual" que encierra lo que es nuestra vida.

Nos une la esperanza de un beso vagabundo encontrándose con tus labios y muriendo en un suspiro.

Nos une la promesa nunca hecha de que yo soy tu y tu eres yo, por que los corazones que se quieren con sinceridad no necesitan promesas.
 





0 comentarios:

Publicar un comentario